Shambala: Yo conozco un lugar




Sostenerlo uno mismo es distinto. Un fondo negro, de pulcra brillantez, que cuando lo inclinas para contemplarlo se refleja un rictus de satisfacción como si hubieses encontrado un tesoro; circula entre lo oculto, lo limitado y no sabemos si por mucho tiempo más; todavía sellado con celofán, conserva un sticker que indica una fecha: "13.11.12". En la misma portada hay cuatro fotos independientes de piedras, que también resplandecen. Parafraseando a Jorge Luis Borges, esa imagen es intraducible como una música, no obstante, hay un código que traen las cuatros canciones de este EP y guardan cierta semejanza. Es abstracto y arbitrario pero conviven en un mismo universo que se llama Shambala.

La contraportada mantiene las reproducciones de los minerales pero ahora están diagramados de manera horizontal y uno arriba del otra en forma piramidal, en la base se leen las disposiciones técnicas de la obra: Grabado y mezclado el 13 de noviembre de 2012 por Phil Brown y Gustavo Iglesias en los Estudios Juno. Más abajo, los temas; el lado A trae 'Shambala' y 'Culturina' y el lado B, 'El líder' y 'Qué hay de eso?'. El arte y diseño quedó a cargo de Juan Cabral, director de los videoclips de Romantisísmico. Y está editado por el sello Bultaco en 2014.

La obra en sí cobra un valor cultual por todo lo ya mencionado. Lo abrimos y nos encontramos con un sobre también negro de cartulina que cubre un disco vinilo de 25 centímetros, o 10 pulgadas. Y es entonces cuando llega la hora de la verdad, de lo que realmente importa: Las gemas escondidas entre sesiones de grabaciones, el oro dentro del cofre.

Cada una de las canciones tienen algo en común, lejos de ser un álbum conceptual, lo que las une es una reminiscencia a la década del 90. En cada una se les puede hallar vestigios del pasado, sobre todo de la época de 'Groncho', 'Vedette' y si soslayamos su barroquismo añadimos a 'Miami'.

La púa surca al disco, que ya comienza a girar, con ese ruido típico de fondo; Un rasgueo junto a un punteo de guitarra es lo primero que suena de la canción que le da nombre al EP. La segunda, 'Culturina', produce una lejanía del sonido al que nos tenían acostumbrados, sin embargo, hay huellas de 'Bandido' pero con un tiempo más rápido. El lado B abre con 'El líder', una composición cien por ciento babasónica, con un bajo que te va sumergiendo a un sueño abigarrado entre un submundo y la realidad.

El álbum concluye con 'Qué hay de eso?', donde hay más variedad de sonidos comandados por Diego Tuñón. En efecto, es como si a medida que van transcurriendo las canciones, incorporan distintos elementos a esas guitarras acústicas del inicio. Y en definitiva esto es Shambala: Once minutos fragmentados en cuatro utopías.

Leandro Martín Parente para Revista Mundo Babasónicos Nº 3

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